Mercedes tenia 90 años. Su vida ha sido un ejemplo de lucha contra las dificultades ya que quedó viuda muy joven con tres hijos a los que ha sabido trasmitir los valores humanos que han hecho de ellos personas de valor para sus familias y para el pueblo. Su vida ya de jubilada transcurría entre Burgos capital y Villorejo.
Que sola se queda la plaza sin ella. Que no mueran las tertulias que se formaban al pie de su ventana. Que siga siendo lugar de encuentro de los que salen a dar una vuelta y de los que vuelven de dar el paseo. Y cuando veamos el mural del potro y nos pregunten por esa señora diremos «Es la madre de Mercedes, la de la plaza». No todos los que mueren tienen ese «plus» de eternidad. Que en paz descanse.



